jueves, 30 de julio de 2026

La amenaza otoñal del Mediterráneo

De nuevo por estas fechas constatamos un año más el incremento imparable de la temperatura del mediterráneo. Mucho se habla en los últimos tiempos de ello, muchas veces sin la base conceptual y científica para sustentarlo.

En diciembre de 2003 publiqué el estudio sobre trasposición estocástica y orográfica de tormentas donde propuse una novedosa metodología para estimar la probabilidad de grandes tormentas otoñales como las que nos asolan, cada vez con más severidad. Entre otras cosas estudiamos el efecto de algunos parámetros que determinan la cantidad probable de precipitación en 48 horas, como lo son la distancia a la costa, la posición geográfica del centro de giro de la borrasca, la elevación del terreno, la temperatura del embolsamiento de aire frío en altura (a 500 kPa) o la temperatura de la superficie del mar.

Obtuvimos entonces la conclusión, tras cuantificar los efectos con modelos matemáticos determinísticos, que este último, la temperatura del mar, tenía una influencia mayor y muy significativa, en la cantidad precipitada y en consecuencia en los caudales de las avenidas generadas por estos episodios.


1  Fuente copernicus.eu

Hoy, la temperatura en el golfo de Valencia (según Copernicus) es de 28,39ºC frente a los 28.29ºC máximos alcanzados en el verano de 2024. Ese factor no es el único que puede influir, y de hecho no significa que vaya a haber grandes episodios de lluvias torrenciales, pero establece unas condiciones de partida más desfavorables.

Para estimar la tendencia el valor de hace 25 años, en base a los datos satelitales ofrecidos por la plataforma Copernicus, el Mediterráneo, aproximadamente, se está calentando a un ritmo, en el primer cuarto de siglo, de 0,035 °C al año,  lo que equivale a unos 0,88 °C en 25 años; en verano, e incluso superior a 1ºC en según qué zonas. Si nos referimos a periodos más largos, en base a los cuales se han hecho la mayoría estudios hidrológicos de riesgos de inundación (50 o más años) estaríamos experimentando incrementos de 0.25ºC por década, lo que hacen los datos obsoletos con diferencias estimables de 2.5ºC o mayores. 

2 Fuente: Enrique Cifres 2003

Nuestros estudios demuestran que el efecto en las precipitaciones, en procesos de gota fría de 48 h (es el tiempo crítico termodinámico que presentan los grandes episodios), para un escenario de incremento de 3ºC, es un incremento del orden del 30% la precipitación.

En las cuencas fluviales, el efecto no es lineal, estimando, para alguno de los casos estudiados, un incremento del orden del 40% de caudal respecto lo estimado por los métodos clásicos.

No obstante, la ocurrencia de un episodio muy intenso exige la coincidencia temporal con otros factores como los enunciados que, si bien por sí solos pueden no ser alarmantes, su pésima combinación sí puede conllevar episodios torrenciales muy severos.

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