De nuevo por estas fechas constatamos un año más el
incremento imparable de la temperatura del mediterráneo. Mucho se habla en los
últimos tiempos de ello, muchas veces sin la base conceptual y científica para
sustentarlo.
En diciembre de 2003 publiqué el estudio sobre trasposición
estocástica y orográfica de tormentas donde propuse una novedosa metodología
para estimar la probabilidad de grandes tormentas otoñales como las que nos
asolan, cada vez con más severidad. Entre otras cosas estudiamos el efecto de
algunos parámetros que determinan la cantidad probable de precipitación en 48
horas, como lo son la distancia a la costa, la posición geográfica del centro de
giro de la borrasca, la elevación del terreno, la temperatura del embolsamiento
de aire frío en altura (a 500 kPa) o la temperatura de la superficie del mar.
Obtuvimos entonces la conclusión, tras cuantificar los
efectos con modelos matemáticos determinísticos, que este último, la temperatura
del mar, tenía una influencia mayor y muy significativa, en la cantidad
precipitada y en consecuencia en los caudales de las avenidas generadas por
estos episodios.
1 Fuente copernicus.eu
Hoy, la temperatura en el golfo de Valencia (según
Copernicus) es de 28,39ºC frente a los 28.29ºC máximos alcanzados en el verano
de 2024. Ese factor no es el único que puede influir, y de hecho no significa
que vaya a haber grandes episodios de lluvias torrenciales, pero establece unas
condiciones de partida más desfavorables.
Para estimar la tendencia el
valor de hace 25 años, en base a los datos satelitales ofrecidos por la
plataforma Copernicus, el Mediterráneo, aproximadamente, se está calentando a
un ritmo, en el primer cuarto de siglo, de 0,035 °C al año, lo
que equivale a unos 0,88 °C en 25 años; en verano, e incluso
superior a 1ºC en según qué zonas. Si nos referimos a periodos más largos, en
base a los cuales se han hecho la mayoría estudios hidrológicos de riesgos de
inundación (50 o más años) estaríamos experimentando incrementos de 0.25ºC
por década, lo que hacen los datos obsoletos con diferencias estimables de
2.5ºC o mayores.
2 Fuente: Enrique Cifres 2003
Nuestros estudios demuestran que
el efecto en las precipitaciones, en procesos de gota fría de 48 h (es el
tiempo crítico termodinámico que presentan los grandes episodios), para un
escenario de incremento de 3ºC, es un incremento del orden del 30% la
precipitación.
En las cuencas fluviales, el
efecto no es lineal, estimando, para alguno de los casos estudiados, un
incremento del orden del 40% de caudal respecto lo estimado por los métodos
clásicos.
No obstante, la ocurrencia de un
episodio muy intenso exige la coincidencia temporal con otros factores como los
enunciados que, si bien por sí solos pueden no ser alarmantes, su pésima
combinación sí puede conllevar episodios torrenciales muy severos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario