sábado, 21 de febrero de 2026

Inundaciones, albufera y reconstrucción

 

(Entrevista de Vicent Llorens -Anfibi- a Enrique Cifres): 

«No perdamos la oportunidad de dar una respuesta extraordinaria a un desastre extraordinario»

Enrique Cifres lleva más de cuatro décadas analizando la relación entre agua, territorio y riesgo. Este ingeniero dirigió el Estudio para el desarrollo sostenible de L’Albufera de Valencia (2004), informe monumental elaborado para la Confederación Hidrográfica del Júcar, y ha participado en los principales debates técnicos sobre saneamiento, urbanismo y gestión de inundaciones. Abandonó la Administración poco después de contribuir a la proyección de una serie de actuaciones en infraestructuras que son clave para la recuperación del humedal —mandato de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea— pero que van con retraso debido a problemas administrativos y de financiación. Tras las riadas de 2024, su diagnóstico va más allá del humedal: el problema no es solo hidráulico ni ambiental, sino un modelo de ocupación del territorio que ha generado una falsa sensación de seguridad. La entrevista tiene lugar después de haberlo escuchado en diversos foros tras las riadas, en los que su decidida apuesta por trascender el debate superfluo y pasar a la acción valiente ha incomodado a algunos gestores públicos.

Después de la riada, insistes en que no existe el riesgo cero. ¿Por qué es importante asumirlo?

Porque durante décadas hemos actuado como si las inundaciones fueran un problema que podía eliminarse con obras. Eso no es cierto. Las infraestructuras pueden reducir la incidencia de determinados episodios, pero el riesgo cero no existe. Cuando se diseña el territorio sin considerar esto, lo que se genera es una falsa seguridad: se construye más, se ocupa más suelo vulnerable y, cuando llega un episodio extremo, los daños son mucho mayores. Existe un concepto, hazard creeping, que describe lo que ocurre cuando, al sentirse protegido, el territorio se ocupa más y aumenta su exposición. Si crece la vulnerabilidad más de lo que se reduce la probabilidad, el balance final puede ser negativo. Es lo que pasó, por ejemplo, en Nueva Orleans tras el Katrina. Lo positivo es que por primera vez percibo que la sociedad empieza a asumir que el riesgo cero no existe, y ese cambio cultural es imprescindible.

«Lo positivo es que la sociedad empieza a asumir que el riesgo cero no existe, y ese cambio cultural es imprescindible»

En tus intervenciones hablas de que la respuesta a una inundación debe sostenerse sobre «cuatro patas».

Una riada no se gestiona solo con obras después del desastre. Hay cuatro pilares que deben funcionar de forma coordinada. El primero son las infraestructuras, necesarias pero nunca suficientes. El segundo es la gestión de la emergencia: alertar, evacuar y actuar con rapidez. Planes existen, pero si no se trabajan ni se ensayan, cuando llega el momento la respuesta es confusa. El tercero es el urbanismo y la ordenación del territorio, que determinan cuántas personas y bienes se exponen al riesgo. Y el cuarto, que suele olvidarse, es la corresponsabilidad social. No se trata solo de voluntariado espontáneo, sino de asumir colectivamente que el riesgo existe y que cada uno tiene un papel.

Después de esta riada se han anunciado planes y reconstrucciones, pero no se han planteado cambios de fondo en el urbanismo. Si esa pata no se aborda, el sistema seguirá cojeando. Hemos puesto mucho énfasis en la obra hidráulica y muy poco en la planificación territorial y en la implicación social. Y eso se traduce en daños mayores cuando llega un episodio extremo.

Distingues entre mitigación y adaptación al cambio climático. ¿Dónde estamos fallando?

La mitigación es imprescindible, una obligación moral con las futuras generaciones. Aunque llegamos tarde para muchos efectos que ya están aquí, hemos de hacer lo posible para legarles un planeta mínimamente habitable. Si no lo hiciéramos, no nos lo perdonarían. Pero, en materia de inundaciones, lo urgente es la adaptación. Eso implica aceptar que habrá episodios extremos y diseñar el territorio para convivir con ellos: dejar espacio al agua, reducir la exposición y minimizar los daños. En eso consiste precisamente el urbanismo resiliente. No se trata de que el agua no entre, sino de que el territorio pueda recuperarse rápido y con el menor daño posible. El urbanismo contemporáneo, con sótanos, garajes subterráneos y una ocupación intensiva del suelo, va exactamente en la dirección opuesta.

«Después de esta riada se han anunciado planes y reconstrucciones, pero no se han planteado cambios de fondo en el urbanismo»

¿Hemos confiado demasiado en las soluciones hidráulicas clásicas?

Las infraestructuras hidráulicas no son buenas ni malas en sí mismas. Han cumplido funciones distintas según la etapa histórica, pero hoy ya no pueden ser la única respuesta. Por otra parte, existe un fenómeno bien conocido: infraestructuras que reducen inundaciones pequeñas o medias, pero que agravan los daños cuando se ven superadas. Al interrumpir llanuras de inundación o acelerar escorrentías, el agua acaba concentrándose y liberándose de forma más violenta. En todo caso, es un grave error pensar que más hormigón equivale automáticamente a más seguridad.

 

 

 

«Es un grave error pensar que más hormigón equivale automáticamente a más seguridad»

Hay que dejar correr el agua.

Cuando un barranco se desborda, el agua no vuelve al cauce. Sigue la pendiente natural del terreno. Intentar encajonarla o forzarla a volver es desconocer cómo funciona la gravedad. Si permites que el agua se extienda de forma controlada, va depositando sedimentos y perdiendo energía. Si la encauzas de forma rígida, puede concentrar la fuerza y trasladar el problema aguas abajo. Diseñar infraestructuras compatibles con esa lógica natural es más eficaz que intentar imponerle al agua un comportamiento que no tiene.

Por otro lado, hablas de «un territorio que amenaza a L’Albufera» más amplio de lo que se pensaba.

La riada ha demostrado que zonas industriales y urbanas situadas lejos del lago pueden acabar afectándolo. Polígonos de Cheste, áreas de Aldaia, cuencas como las del Poçalet o La Saleta… Todo eso quedaba fuera del perímetro habitual de control ambiental, pero se ha visto que, con una avenida fuerte, todo puede acabar en L’Albufera. Eso obliga a replantear el planeamiento territorial y los límites de protección.

Por eso propones ampliar el PORN de L’Albufera, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, para incluir cuencas que hoy quedan fuera.

Exactamente. La contaminación no respeta perímetros administrativos. Si esas cuencas no están incluidas en el PORN, no se gestionan, aunque estén hidrológicamente conectadas con barrancos que acaban vertiendo al sistema. La riada ha sido la prueba empírica de algo que ya sabíamos sobre el papel.

Sobre infraestructuras concretas, el pasado 20 de enero, en una jornada de participación pública organizada por el Ministerio sobre el Plan de Actuaciones para L’Albufera, fuiste muy claro con respecto a la pista de Silla.

La V-31, la pista de Silla, actúa hoy como una barrera artificial. El agua baja concentrada por los barrancos y se encuentra con pasos muy estrechos, inunda las zonas previas y, cuando finalmente desagua, lo hace con una violencia enorme. Eso multiplica los daños. Lo que propongo es transformar el tramo entre Sedaví y Silla en un viaducto elevado, de manera que el agua pueda circular libremente hacia el arrozal en episodios extremos. No es una idea teórica: he dirigido estudios similares en ciudades como Ho Chi Minh, donde se ejecutó un viaducto de casi treinta kilómetros con este mismo objetivo. Allí se hizo con menos recursos públicos de los que tenemos aquí. El problema no es técnico ni económico; es de voluntad.

«La pista de Silla, entre Sedaví y Silla, debería transformarse en un viaducto elevado, de manera que el agua pueda circular libremente hacia el arrozal en episodios extremos»

Insistes en que el problema no es el dinero, en que prevenir los daños siempre es más barato que repararlos.

La experiencia demuestra que la prevención cuesta una fracción muy pequeña de lo que cuesta la reparación. En gestión del riesgo se maneja un orden de magnitud bastante claro: invertir en prevención suele situarse por debajo del diez por ciento del coste de los daños que se producen cuando no se actúa.

En el caso de las riadas de 2024, hablamos de daños estimados en decenas de miles de millones de euros. Las actuaciones estructurales y territoriales que podrían haber reducido de forma muy significativa esos daños cuestan mucho menos. Por eso digo que el problema no es económico. Es una cuestión de anticipación y de voluntad política: decidir gastar antes para no tener que gastar muchísimo más después.

Acerca del saneamiento, incides en que no se puede hablar de L’Albufera sin hablar del sistema metropolitano.

Porque todo acaba confluyendo en el mismo sistema. Las aguas residuales de València y de L’Horta Sud van a la depuradora de Pinedo, que es la pieza central del saneamiento metropolitano. Pero no se trata solo de depuradoras. La huerta y el parque natural interactúan y reciben la influencia de una red histórica de acequias, de drenajes y bombeos, de zonas industriales, del puerto de Valencia… Pensar que se pueden resolver problemas aislados, sin tener una visión más general y completa del sistema, es una de las fuentes habituales de error. La gestión tiene que ser sistémica; de lo contrario, trasladamos problemas en lugar de resolverlos.

 ¿Está en cuestión el papel de Pinedo?

No. Pinedo cumple su función. El problema aparece cuando se plantea utilizar agua depurada para alimentar directamente el lago. Eso está descartado técnica y legalmente. Hay declaraciones de impacto ambiental vigentes y, además, no existe tecnología capaz de depurar el agua hasta los estándares ecológicos que necesita L’Albufera, especialmente en nutrientes.

 En su momento también se planteó una depuradora en Alcàsser.

Sí, y fue un error de enfoque. La depuradora de Alcàsser fue finalmente desestimada porque no era necesaria y no resolvía el problema del lago. Multiplicar depuradoras no mejora la situación si el agua resultante no es adecuada.

Dirigiste el estudio de 2004. ¿Qué ha ocurrido después?

Ese estudio fijó objetivos claros y dio lugar a actuaciones concretas. Cuando en 2004 se puso en marcha el Programa AGUA y el PAMED, muchas pudieron ejecutarse porque ya estaban programadas. El problema es que el conjunto de actuaciones que contemplaba el estudio no se ha concluido. E incluso hay infraestructuras construidas que no se utilizan correctamente, como los tanques de tormenta. A veces no faltan obras, sino tomar decisiones.

Has hablado también de un error histórico en la gestión de los tancats.

Los tancats son arrozales ganados a la laguna, situados por debajo del nivel del lago. Mantenerlos implica bombeos continuos, que hacen difícil que la actividad agrícola se desarrolle bajo criterios de rentabilidad y sostenibilidad económica, y una gestión artificial que afecta a todo el sistema, no solo al arrozal. Creo que ha llegado el momento de plantear la renaturalización de la orla de tancats, donde la agricultura puede incluso resultar inviable. Eso ampliaría la capacidad de amortiguar riadas y permitiría una gestión mucho más coherente con el funcionamiento ecológico del humedal. Hoy, en muchos casos, el valor ambiental potencial de esos espacios es mayor que el del propio cultivo tal como está planteado.

«En la orla de tancats arroceros, el valor ambiental potencial de esos espacios es mayor que el del propio cultivo tal como está planteado»

¿Estamos preparados para saber qué ha entrado en el sistema tras una riada así?

No del todo. Los análisis buscan lo que está en las listas, pero no sabemos detectar lo que no buscamos. Si han entrado contaminantes industriales específicos, puede que ni siquiera tengamos métodos estándar para identificarlos. Eso abre incógnitas a medio y largo plazo.

«L’Albufera no necesita más estudios; necesita ejecutar decisiones largamente acordadas, cerrar los ciclos de actuación»

Tras las riadas y el notable aporte de sedimentos, ¿tiene sentido volver a hablar de dragar el lago?

No como solución general. El dragado se ha estudiado muchas veces y siempre se ha llegado a la misma conclusión: es más perjudicial que beneficioso. Remover fangos ricos en materia orgánica y metales pesados consume oxígeno y empeora las condiciones ecológicas. Otra cosa distinta es actuar en barrancos o puntos concretos para reducir el depósito de sedimentos y recuperar la capacidad hidráulica. Mezclar ambos debates es un error.

En una entrevista a propósito de los 30 años de la declaración del Parc Natural de l’Albufera, publicada en 2016, defendías prácticamente las mismas prioridades que ahora. Una década después, ¿qué sensación te causa comprobar que apenas nada ha cambiado?

No me sorprende. Los problemas estructurales de L’Albufera no se resuelven en pocos años. Lo preocupante no es que el diagnóstico siga siendo válido, sino que muchas actuaciones sigan pendientes o incompletas. Los tanques de tormenta son un ejemplo claro: existen, pero faltan normas de explotación, decisiones administrativas y voluntad de ponerlos en marcha. En este tiempo no ha habido un cambio de modelo, sino una sucesión de proyectos y anuncios que no se han traducido en una ejecución real. El conocimiento está ahí; lo difícil está siendo sostener las decisiones en el tiempo. L’Albufera no necesita más estudios; necesita ejecutar decisiones largamente acordadas, cerrar los ciclos de actuación.

«L’Albufera no se puede gestionar como si el territorio que la rodea no existiera»

Una reflexión final.

Lo que hemos sufrido ha sido un evento extraordinario, y la respuesta ha de ser extraordinaria. Estamos ante una oportunidad histórica para emprender cambios de fondo, acciones valientes y ambiciosas que dejen huella y que hagan que este episodio catastrófico se recuerde además como una oportunidad que supimos aprovechar pensando en las próximas generaciones.

lunes, 22 de diciembre de 2025

WD - Chendu World Declaration on Dams and Energy Transition

 Journey of the World Declaration from Chengdu to Belem.

Once the World Declaration on Dams and Energy Transition had been endorsed by international partners in Chengdu, it entered another stage: making itself known to civil society and other stakeholders, in particular those to whom recommendations are addressed, governments, policy makers, regulators, multilateral financial institutions, and so on.

A key event in this respect was the COP30 in Belem, Brazil, where dams were represented for the very first time in the context of Climate Change Summits. The role of dams in providing the grid security, flexibility to support other renewable sources and the capacity to recover quickly from blackouts was justified as the key infrastructure called to play a key role in the energy transition. The Climate Policy Initiative’s report ‘Global Landscape of Energy Transition Finance 2025’, prepared in collaboration with the COP30 Presidency, mentions dozens of gigawatts of pumped storage under development as part of the energy transition investment portfolio.

The UNDP publication “One Future”, linked to the summit, also points to some countries that are scaling up reversible plants, as a key element of the resilience of their electricity systems and the integration of renewables, in the context of COP30. Dams and hydro finally were pre sent in a COP, since no mention existed at previous climate summits. Pending is the debate of the actions on dams for climate change adaptation, including safety before extreme events, in which the engagement was limited to pledges to cross-finance the cost of measures to be taken.

Now the challenge is to promote the adoption of the entire set of the World Declaration recommendations by policy makers and relevant stake holders, to equip them to face the climate emergency.


Read the article in HYDROPOWER AND DAMS ( Aqua Media International ltd)


https://ewater.es/wp-content/uploads/2025/12/World-Declaration_DKS_EC.pdf




martes, 8 de julio de 2025

El Mediterráneo se calienta: una amenaza real

Pongamos ciencia al repetido mito del mar caliente y evaluemos el impacto del cambio climático y calentamiento del mar Mediterráneo en la severidad de las tormentas torrenciales.


miércoles, 19 de marzo de 2025

Lessons learnt from Valencia 2024 flash floods

 



Some lessons learnt from Valencia 2024 flash floods

1 - Reviewing methodologies in hydrology is a must

2 – CC is and will be getting worse

3 - Being aware where we  are settled is missing in land management

4 - Blind hazard creeping vs development under non-zero risk

5 –Reconsider acceptable risk, but by whom?

6 - Non structural measures have to be better implemented

7 - We need the complicity of nature

8 - Investing in prevention is much less than the cost of the catastrophe

9 - Public participation implies opportunities for success

10 – Now er have an opportunity to rebuild under a resilient model

 

A new paradigma to be adopted

Four pillars are key for a good flood management

  1. Good and safe infrastructures reducing probabilities of inundation
  2. Flood risk mapping, real time information and early warning systems provide complementary actions to improve resilience.
  3. Well informed land management and achieving less hazard creeping is a must. Land planning decision makers have to be involved as key stakeholders.
  4. Education and public awareness on flood risks. Emergency and civil protection efficiency is based on population participation

Working in parallel on all tools for reducing expected damages should inspire comprehensive actions. 


Algunas lecciones aprendidas de las inundaciones relámpago de Valencia 2024

1 - La revisión de las metodologías en hidrología es imprescindible

2 – El CC está e irá empeorando

3 - Ser conscientes de dónde estamos asentados está ausente en la gestión del territorio

4 – Ceguera en el incremento del riesgo frente al desarrollo bajo riesgo no nulo.

5 – Reconsiderar el riesgo aceptable, pero ¿por parte de quién?

6 - Las medidas no estructurales deben aplicarse mejor

7 - Necesitamos la complicidad de la naturaleza

8 - La Inversión en prevención es mucho menor que el costo de la catástrofe

9 - La participación pública implica oportunidades de éxito

10 – Ahora tenemos la oportunidad de reconstruir bajo un modelo resiliente


Un nuevo paradigma a adoptar

Cuatro pilares son clave para una buena gestión de inundaciones

1.                  Infraestructuras buenas y seguras que reducen las probabilidades de inundación

2.                  La cartografía del riesgo de inundación, la información en tiempo real y  los sistemas de alerta temprana proporcionan medidas complementarias para mejorar la resiliencia.

3.                  Es imprescindible una gestión del suelo bien informada y lograr un menor peligro de falsa seguridad. Los responsables de la toma de decisiones en materia de planificación territorial deben participar como partes interesadas clave.

4.                  Educación y concienciación pública sobre los riesgos de inundación. La eficiencia de las emergencias y la protección civil se basa en la participación activa de la población.

Trabajar en paralelo en todas las herramientas para reducir los daños esperados debería inspirar acciones bien integradas.


lunes, 9 de octubre de 2023

30 anys 30 mirades

"30 anys 30 mirades" es el títol d'un llivre on es fa una mena d'homenatge a la contribució de certes persones al futur de l'Albufera de València. Jo vaig tindre l'honor d'aver sigut elegit. Aquest es el capitul on es tracta la meva contribució al desemvolupament sostenible de la nostra Albujaira de Balansiya.

(autors: Vicent Llorens i Bosco Díes)


Resulta paradoxal que una de les figures principals en la recuperació de l'aiguamoll, en aquest retorn factible al bon estat ecològic dels anys seixanta, siga un enginyer que ha treballat vint anys en la Confederació Hidrogràfica del Xúquer, entitat la gestió de la qual ha sigut i continua sent criticada. No obstant això, la seua trajectòria professional ens dóna una idea del seu caràcter autònom i renovador. L'any 1984, en traure la plaça de funcionari, ja sabia que no estaria en el lloc més de la meitat de la seua carrera. Ho tenia clar i així va ser: «Un no pot passar-se la vida sencera treballant en el mateix lloc. Vaig fer el càlcul: si una carrera són quaranta anys, la meitat en són vint, el període màxim abans de canviar d'aires». Va abandonar la Confederació justament després de promoure i dirigir el cèlebre Estudio para el Desarrollo Sostenible de L'Albufera de Valencia i va estar quatre anys en l'empresa pública Acuamed, temps suficient per a contribuir a posar en marxa una sèrie d'actuacions en infraestructures -algunes a punt de concloure's- que han de ser decisives per a la restauració ecològica de l'aiguamoll: els dipòsits d'aigua pluvial, la millora del col·lector oest, la reutilització de les aigües de la depuradora de Pinedo, l'ampliació i el perfeccionament de les depuradores d'Albufera Sud i Sueca, i la creació dels filtres verds dels tancats de Milia i l'Illa. Des d'aleshores, és consultor internacional i assisteix al futur d'aquest espai com un observador atent i actiu. No debades va assumir la presidència del comitè encarregat de redactar les conclusions del simposi «El Parc Natural de l'Albufera, ara», organitzat recentment a propòsit de la celebració del 30 aniversari del parc natural.

Des dels òrgans de decisió, Cifres ha practicat un ecologisme possibilista, diferent de l'ecologisme tradicional, més utòpic i radical. En certa manera, representa una visió renovada des de l'Administració. Uns altres li donen la importància que ell es lleva: «<Simplement he estat en el lloc just en el moment adequat. Era la sensibilitat de la societat la que estava canviant, no la de ningú en particular. Les decisions en l'Administració són el reflex d'aquell canvi de mentalitat, una qüestió que té a veure amb el relleu generacional i la concepció de la realitat en cada circumstància». En tot cas, reconeix que l'entrada del parc natural de l'Albufera al segle xxi va comportar una xicoteta revolució, quan la Directiva Marc de l'Aigua no estava encara traslladada al nostre ordenament jurídic: «Amb les obres de canalització de la rambla del Poyo, dins del parc, ja adjudicades, vam poder reconduir el projecte. Va ser un punt d'inflexió. La reflexió va provocar la posada en marxa d'un estudi integral sobre l'Albufera que es va dur a terme entre 2002 i 2004.

Es va promoure un procés participatiu en el qual van intervenir professionals independents i experts d'altres organismes, i del qual va sorgir un nou objectiu viable i consensuat: recuperar la qualitat ecològica dels anys seixanta».

Per a Enrique, que és un analista perspicaç, la història recent de l'Albufera s'explica en processos de tres lustres. Cada quinze anys s'ha donat un d'aquests punts d'inflexió. En 1957, després de la riuada, té lloc el primer, que va ser la decisió de desviar el llit del Túria pel sud. El desenvolupament de les infraestructures de transport associades al Pla Sud va propiciar el creixement industrial i urbà que va conduir a la contaminació accelerada i el col·lapse ambiental de l'Albufera, entorn de 1972, i a les reivindicacions del moviment d'«El Saler per al poble». Quinze anys després, més o menys, es declara el Parc Natural de l'Albufera, amb tot el que açò ha suposat, i a principis d'aquest segle, com a conseqüència de l'estudi referit, es produeix un canvi en la visió de la Confederació, un canvi que ha donat lloc a importants inversions, a través d'Acuamed, dirigides a revertir el bon estat de l'aiguamoll. Ara, en el 30 aniversari de la creació del parc, s'inicia probablement un nou cicle que hauria de conduir a la conclusió de les obres de sanejament i a la consecució de les metes proposades per aquest estudi en un termini similar. Ja parlarem en l'any 2030.

I què ha de passar perquè açò s'esdevinga? «Molt més important que la quantitat d'aigua és la seua qualitat. Així que les accions urgents són eliminar la contaminació que hi segueix entrant. Cal blindar l'Albufera per la part nord-oest, principalment, la qual cosa s'aconseguirà donant prioritat a la posada en servei dels tancs de tempestes i a l'execució del nou col·lector oest. És necessari depurar millor les aigües residuals en les estacions d'Albufera Sud, Sueca i Pinedo, encara que els límits tecnològics actuals impedeixen arribar a les qualitats desitjades». Tenint en compte aquestes circumstàncies, insisteix en la funció «molt positiva» dels filtres verds -nascuts de l'Estudio para el Desarrollo Sostenible de L'Albufera de Valencia, que són projectes pilot no només de depuració d'aigües sinó també de recuperació d'hàbitats per a la biodiversitat. Quant al dragatge que preconitzen alguns dels entrevistats, Cifres creu que no és una solució prioritària: «Els processos que pot provocar el dragatge s'han estudiat detalladament i, no obstant això, no s'ha arribat a conclusions clares. Pel principi de precaució i mentre no es realitzen nous estudis, és una opció que ha de traslladar-se a un segon pla».

Del seu blog personal, n'extraiem el colofó, una conclusió que està feta de preguntes retòriques la contestació de les quals exigeix empatia i consens, i que implica la societat i totes les institucions amb capacitat de decisió, abans juntes que per separat: «Quin urbanisme és compatible amb la sostenibilitat del parc? Com hem d'adaptar les infraestructures? Quina qualitat de les aigües que entren al llac cal aconseguir? Quanta aigua necessita i d'on? Com ajudar a recuperar la biodiversitat? Quines pràctiques agrícoles, pesqueres i cinegètiques són sostenibles? Quins usos en comprometen el futur? Quins perills l'amenacen?»



martes, 14 de marzo de 2023

Stakholders involvement in RBMP

 


Better involvement of stakeholders in River Basin Management Plans is a key for sustainability of dam projects.

From ancient procedures as just giving some information or  launching 
Public hearing processes to some involvement and active participation it is need to promote stakeholder empowering with good maps or actors and consider real fair compensation of affected people under Win-Win conception of projects.