jueves, 9 de julio de 2026

CAIRO NEWS - FACING CLIMATE CHANGE

 CAIRO NEWS - FACING CLIMATE CHANGE


Dr. Enrique Cifres — Valencia
Chair of the Committee on Dams, Hydropower and Climate Change Adaptation, International Commission on Large Dams (ICOLD)

Question: What is meant by carbon neutrality, and why has it become such an urgent global objective in addressing climate change?

Carbon neutrality means achieving a balance between the carbon we emit and the carbon we are able to reduce, absorb, or offset. In practical terms, it means avoiding the use of carbon-intensive energy and activities in ways that cause serious damage to the environment and increase greenhouse gas emissions.

For many years, and especially since industrial development accelerated, emissions have grown without a proper balance. This imbalance has contributed to a worsening environmental situation and to the climate crisis we are now facing. That is why carbon neutrality has become an urgent global objective: because without reducing emissions and changing the way we produce and consume energy, the impacts of climate change will become increasingly severe.

Question: What role does the Paris Agreement play in encouraging countries to commit to carbon neutrality?

The Paris Agreement is an essential framework, but it also faces major challenges. We can see that the planet is warming significantly, and that requires clear and effective policies to reduce emissions. However, what we are still seeing today is a very high level of consumption of non-clean energy, especially fossil fuels, which increases carbon emissions instead of moving us towards carbon neutrality.

It is necessary to promote policies for the use of clean energy. But policies alone are not enough. They must be accompanied by real implementation on the ground. We also need to rely much more on hydropower and other clean energy sources. This is what can help ensure sustainable climate action and progress towards carbon neutrality.

Another important point is the need to strengthen international legal and institutional frameworks. Many decisions are still driven mainly by supply and demand and by short-term economic considerations. But we must also take into account that stability in many countries depends greatly on effective adaptation and mitigation measures.

We clearly need to work on all these frameworks in order to reduce carbon emissions and move towards a more sustainable future.

Question: What role can individuals and society play in helping to achieve carbon neutrality as soon as possible, and how long will it take?

I believe we are already very late. We must act urgently on both climate mitigation and climate adaptation. We need to think about this issue very seriously. Mitigation is essential, but it is also very difficult, and therefore everyone must contribute.

Individuals, societies, institutions and governments all have a role to play, especially in relation to consumption patterns and the use of fossil fuels. There will be no real solution unless efforts are combined.

From this platform, and on behalf of the International Commission on Large Dams, I would like to call for a common declaration and a shared commitment to work on both adaptation and mitigation, with integrity and transparency. All countries and all participants must show this transparency. The members of ICOLD are working on this and contributing to this effort.

Regarding the recent summit in Brazil, we did not see a sufficiently concrete agreement on reducing emissions or on the final recommendations. Unfortunately, there was still a lack of realistic commitments concerning mitigation and adaptation. The objectives of the Paris Agreement have not yet been fully achieved on the ground.

Therefore, we must come together and commit ourselves to reducing fossil fuel consumption and increasing the use of new and clean energy sources, so that we can achieve our climate objectives.

https://youtu.be/lVV4mg76Jjs?si=f3oOlOaZYZPR1pRj



sábado, 21 de febrero de 2026

Inundaciones, albufera y reconstrucción

 

(Entrevista de Vicent Llorens -Anfibi- a Enrique Cifres): 

«No perdamos la oportunidad de dar una respuesta extraordinaria a un desastre extraordinario»

Enrique Cifres lleva más de cuatro décadas analizando la relación entre agua, territorio y riesgo. Este ingeniero dirigió el Estudio para el desarrollo sostenible de L’Albufera de Valencia (2004), informe monumental elaborado para la Confederación Hidrográfica del Júcar, y ha participado en los principales debates técnicos sobre saneamiento, urbanismo y gestión de inundaciones. Abandonó la Administración poco después de contribuir a la proyección de una serie de actuaciones en infraestructuras que son clave para la recuperación del humedal —mandato de la Directiva Marco del Agua de la Unión Europea— pero que van con retraso debido a problemas administrativos y de financiación. Tras las riadas de 2024, su diagnóstico va más allá del humedal: el problema no es solo hidráulico ni ambiental, sino un modelo de ocupación del territorio que ha generado una falsa sensación de seguridad. La entrevista tiene lugar después de haberlo escuchado en diversos foros tras las riadas, en los que su decidida apuesta por trascender el debate superfluo y pasar a la acción valiente ha incomodado a algunos gestores públicos.

Después de la riada, insistes en que no existe el riesgo cero. ¿Por qué es importante asumirlo?

Porque durante décadas hemos actuado como si las inundaciones fueran un problema que podía eliminarse con obras. Eso no es cierto. Las infraestructuras pueden reducir la incidencia de determinados episodios, pero el riesgo cero no existe. Cuando se diseña el territorio sin considerar esto, lo que se genera es una falsa seguridad: se construye más, se ocupa más suelo vulnerable y, cuando llega un episodio extremo, los daños son mucho mayores. Existe un concepto, hazard creeping, que describe lo que ocurre cuando, al sentirse protegido, el territorio se ocupa más y aumenta su exposición. Si crece la vulnerabilidad más de lo que se reduce la probabilidad, el balance final puede ser negativo. Es lo que pasó, por ejemplo, en Nueva Orleans tras el Katrina. Lo positivo es que por primera vez percibo que la sociedad empieza a asumir que el riesgo cero no existe, y ese cambio cultural es imprescindible.

«Lo positivo es que la sociedad empieza a asumir que el riesgo cero no existe, y ese cambio cultural es imprescindible»

En tus intervenciones hablas de que la respuesta a una inundación debe sostenerse sobre «cuatro patas».

Una riada no se gestiona solo con obras después del desastre. Hay cuatro pilares que deben funcionar de forma coordinada. El primero son las infraestructuras, necesarias pero nunca suficientes. El segundo es la gestión de la emergencia: alertar, evacuar y actuar con rapidez. Planes existen, pero si no se trabajan ni se ensayan, cuando llega el momento la respuesta es confusa. El tercero es el urbanismo y la ordenación del territorio, que determinan cuántas personas y bienes se exponen al riesgo. Y el cuarto, que suele olvidarse, es la corresponsabilidad social. No se trata solo de voluntariado espontáneo, sino de asumir colectivamente que el riesgo existe y que cada uno tiene un papel.

Después de esta riada se han anunciado planes y reconstrucciones, pero no se han planteado cambios de fondo en el urbanismo. Si esa pata no se aborda, el sistema seguirá cojeando. Hemos puesto mucho énfasis en la obra hidráulica y muy poco en la planificación territorial y en la implicación social. Y eso se traduce en daños mayores cuando llega un episodio extremo.

Distingues entre mitigación y adaptación al cambio climático. ¿Dónde estamos fallando?

La mitigación es imprescindible, una obligación moral con las futuras generaciones. Aunque llegamos tarde para muchos efectos que ya están aquí, hemos de hacer lo posible para legarles un planeta mínimamente habitable. Si no lo hiciéramos, no nos lo perdonarían. Pero, en materia de inundaciones, lo urgente es la adaptación. Eso implica aceptar que habrá episodios extremos y diseñar el territorio para convivir con ellos: dejar espacio al agua, reducir la exposición y minimizar los daños. En eso consiste precisamente el urbanismo resiliente. No se trata de que el agua no entre, sino de que el territorio pueda recuperarse rápido y con el menor daño posible. El urbanismo contemporáneo, con sótanos, garajes subterráneos y una ocupación intensiva del suelo, va exactamente en la dirección opuesta.

«Después de esta riada se han anunciado planes y reconstrucciones, pero no se han planteado cambios de fondo en el urbanismo»

¿Hemos confiado demasiado en las soluciones hidráulicas clásicas?

Las infraestructuras hidráulicas no son buenas ni malas en sí mismas. Han cumplido funciones distintas según la etapa histórica, pero hoy ya no pueden ser la única respuesta. Por otra parte, existe un fenómeno bien conocido: infraestructuras que reducen inundaciones pequeñas o medias, pero que agravan los daños cuando se ven superadas. Al interrumpir llanuras de inundación o acelerar escorrentías, el agua acaba concentrándose y liberándose de forma más violenta. En todo caso, es un grave error pensar que más hormigón equivale automáticamente a más seguridad.

 

 

 

«Es un grave error pensar que más hormigón equivale automáticamente a más seguridad»

Hay que dejar correr el agua.

Cuando un barranco se desborda, el agua no vuelve al cauce. Sigue la pendiente natural del terreno. Intentar encajonarla o forzarla a volver es desconocer cómo funciona la gravedad. Si permites que el agua se extienda de forma controlada, va depositando sedimentos y perdiendo energía. Si la encauzas de forma rígida, puede concentrar la fuerza y trasladar el problema aguas abajo. Diseñar infraestructuras compatibles con esa lógica natural es más eficaz que intentar imponerle al agua un comportamiento que no tiene.

Por otro lado, hablas de «un territorio que amenaza a L’Albufera» más amplio de lo que se pensaba.

La riada ha demostrado que zonas industriales y urbanas situadas lejos del lago pueden acabar afectándolo. Polígonos de Cheste, áreas de Aldaia, cuencas como las del Poçalet o La Saleta… Todo eso quedaba fuera del perímetro habitual de control ambiental, pero se ha visto que, con una avenida fuerte, todo puede acabar en L’Albufera. Eso obliga a replantear el planeamiento territorial y los límites de protección.

Por eso propones ampliar el PORN de L’Albufera, el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, para incluir cuencas que hoy quedan fuera.

Exactamente. La contaminación no respeta perímetros administrativos. Si esas cuencas no están incluidas en el PORN, no se gestionan, aunque estén hidrológicamente conectadas con barrancos que acaban vertiendo al sistema. La riada ha sido la prueba empírica de algo que ya sabíamos sobre el papel.

Sobre infraestructuras concretas, el pasado 20 de enero, en una jornada de participación pública organizada por el Ministerio sobre el Plan de Actuaciones para L’Albufera, fuiste muy claro con respecto a la pista de Silla.

La V-31, la pista de Silla, actúa hoy como una barrera artificial. El agua baja concentrada por los barrancos y se encuentra con pasos muy estrechos, inunda las zonas previas y, cuando finalmente desagua, lo hace con una violencia enorme. Eso multiplica los daños. Lo que propongo es transformar el tramo entre Sedaví y Silla en un viaducto elevado, de manera que el agua pueda circular libremente hacia el arrozal en episodios extremos. No es una idea teórica: he dirigido estudios similares en ciudades como Ho Chi Minh, donde se ejecutó un viaducto de casi treinta kilómetros con este mismo objetivo. Allí se hizo con menos recursos públicos de los que tenemos aquí. El problema no es técnico ni económico; es de voluntad.

«La pista de Silla, entre Sedaví y Silla, debería transformarse en un viaducto elevado, de manera que el agua pueda circular libremente hacia el arrozal en episodios extremos»

Insistes en que el problema no es el dinero, en que prevenir los daños siempre es más barato que repararlos.

La experiencia demuestra que la prevención cuesta una fracción muy pequeña de lo que cuesta la reparación. En gestión del riesgo se maneja un orden de magnitud bastante claro: invertir en prevención suele situarse por debajo del diez por ciento del coste de los daños que se producen cuando no se actúa.

En el caso de las riadas de 2024, hablamos de daños estimados en decenas de miles de millones de euros. Las actuaciones estructurales y territoriales que podrían haber reducido de forma muy significativa esos daños cuestan mucho menos. Por eso digo que el problema no es económico. Es una cuestión de anticipación y de voluntad política: decidir gastar antes para no tener que gastar muchísimo más después.

Acerca del saneamiento, incides en que no se puede hablar de L’Albufera sin hablar del sistema metropolitano.

Porque todo acaba confluyendo en el mismo sistema. Las aguas residuales de València y de L’Horta Sud van a la depuradora de Pinedo, que es la pieza central del saneamiento metropolitano. Pero no se trata solo de depuradoras. La huerta y el parque natural interactúan y reciben la influencia de una red histórica de acequias, de drenajes y bombeos, de zonas industriales, del puerto de Valencia… Pensar que se pueden resolver problemas aislados, sin tener una visión más general y completa del sistema, es una de las fuentes habituales de error. La gestión tiene que ser sistémica; de lo contrario, trasladamos problemas en lugar de resolverlos.

 ¿Está en cuestión el papel de Pinedo?

No. Pinedo cumple su función. El problema aparece cuando se plantea utilizar agua depurada para alimentar directamente el lago. Eso está descartado técnica y legalmente. Hay declaraciones de impacto ambiental vigentes y, además, no existe tecnología capaz de depurar el agua hasta los estándares ecológicos que necesita L’Albufera, especialmente en nutrientes.

 En su momento también se planteó una depuradora en Alcàsser.

Sí, y fue un error de enfoque. La depuradora de Alcàsser fue finalmente desestimada porque no era necesaria y no resolvía el problema del lago. Multiplicar depuradoras no mejora la situación si el agua resultante no es adecuada.

Dirigiste el estudio de 2004. ¿Qué ha ocurrido después?

Ese estudio fijó objetivos claros y dio lugar a actuaciones concretas. Cuando en 2004 se puso en marcha el Programa AGUA y el PAMED, muchas pudieron ejecutarse porque ya estaban programadas. El problema es que el conjunto de actuaciones que contemplaba el estudio no se ha concluido. E incluso hay infraestructuras construidas que no se utilizan correctamente, como los tanques de tormenta. A veces no faltan obras, sino tomar decisiones.

Has hablado también de un error histórico en la gestión de los tancats.

Los tancats son arrozales ganados a la laguna, situados por debajo del nivel del lago. Mantenerlos implica bombeos continuos, que hacen difícil que la actividad agrícola se desarrolle bajo criterios de rentabilidad y sostenibilidad económica, y una gestión artificial que afecta a todo el sistema, no solo al arrozal. Creo que ha llegado el momento de plantear la renaturalización de la orla de tancats, donde la agricultura puede incluso resultar inviable. Eso ampliaría la capacidad de amortiguar riadas y permitiría una gestión mucho más coherente con el funcionamiento ecológico del humedal. Hoy, en muchos casos, el valor ambiental potencial de esos espacios es mayor que el del propio cultivo tal como está planteado.

«En la orla de tancats arroceros, el valor ambiental potencial de esos espacios es mayor que el del propio cultivo tal como está planteado»

¿Estamos preparados para saber qué ha entrado en el sistema tras una riada así?

No del todo. Los análisis buscan lo que está en las listas, pero no sabemos detectar lo que no buscamos. Si han entrado contaminantes industriales específicos, puede que ni siquiera tengamos métodos estándar para identificarlos. Eso abre incógnitas a medio y largo plazo.

«L’Albufera no necesita más estudios; necesita ejecutar decisiones largamente acordadas, cerrar los ciclos de actuación»

Tras las riadas y el notable aporte de sedimentos, ¿tiene sentido volver a hablar de dragar el lago?

No como solución general. El dragado se ha estudiado muchas veces y siempre se ha llegado a la misma conclusión: es más perjudicial que beneficioso. Remover fangos ricos en materia orgánica y metales pesados consume oxígeno y empeora las condiciones ecológicas. Otra cosa distinta es actuar en barrancos o puntos concretos para reducir el depósito de sedimentos y recuperar la capacidad hidráulica. Mezclar ambos debates es un error.

En una entrevista a propósito de los 30 años de la declaración del Parc Natural de l’Albufera, publicada en 2016, defendías prácticamente las mismas prioridades que ahora. Una década después, ¿qué sensación te causa comprobar que apenas nada ha cambiado?

No me sorprende. Los problemas estructurales de L’Albufera no se resuelven en pocos años. Lo preocupante no es que el diagnóstico siga siendo válido, sino que muchas actuaciones sigan pendientes o incompletas. Los tanques de tormenta son un ejemplo claro: existen, pero faltan normas de explotación, decisiones administrativas y voluntad de ponerlos en marcha. En este tiempo no ha habido un cambio de modelo, sino una sucesión de proyectos y anuncios que no se han traducido en una ejecución real. El conocimiento está ahí; lo difícil está siendo sostener las decisiones en el tiempo. L’Albufera no necesita más estudios; necesita ejecutar decisiones largamente acordadas, cerrar los ciclos de actuación.

«L’Albufera no se puede gestionar como si el territorio que la rodea no existiera»

Una reflexión final.

Lo que hemos sufrido ha sido un evento extraordinario, y la respuesta ha de ser extraordinaria. Estamos ante una oportunidad histórica para emprender cambios de fondo, acciones valientes y ambiciosas que dejen huella y que hagan que este episodio catastrófico se recuerde además como una oportunidad que supimos aprovechar pensando en las próximas generaciones.

lunes, 22 de diciembre de 2025

WD - Chendu World Declaration on Dams and Energy Transition

 Journey of the World Declaration from Chengdu to Belem.

Once the World Declaration on Dams and Energy Transition had been endorsed by international partners in Chengdu, it entered another stage: making itself known to civil society and other stakeholders, in particular those to whom recommendations are addressed, governments, policy makers, regulators, multilateral financial institutions, and so on.

A key event in this respect was the COP30 in Belem, Brazil, where dams were represented for the very first time in the context of Climate Change Summits. The role of dams in providing the grid security, flexibility to support other renewable sources and the capacity to recover quickly from blackouts was justified as the key infrastructure called to play a key role in the energy transition. The Climate Policy Initiative’s report ‘Global Landscape of Energy Transition Finance 2025’, prepared in collaboration with the COP30 Presidency, mentions dozens of gigawatts of pumped storage under development as part of the energy transition investment portfolio.

The UNDP publication “One Future”, linked to the summit, also points to some countries that are scaling up reversible plants, as a key element of the resilience of their electricity systems and the integration of renewables, in the context of COP30. Dams and hydro finally were pre sent in a COP, since no mention existed at previous climate summits. Pending is the debate of the actions on dams for climate change adaptation, including safety before extreme events, in which the engagement was limited to pledges to cross-finance the cost of measures to be taken.

Now the challenge is to promote the adoption of the entire set of the World Declaration recommendations by policy makers and relevant stake holders, to equip them to face the climate emergency.


Read the article in HYDROPOWER AND DAMS ( Aqua Media International ltd)


https://ewater.es/wp-content/uploads/2025/12/World-Declaration_DKS_EC.pdf




martes, 8 de julio de 2025

El Mediterráneo se calienta: una amenaza real

Pongamos ciencia al repetido mito del mar caliente y evaluemos el impacto del cambio climático y calentamiento del mar Mediterráneo en la severidad de las tormentas torrenciales.


miércoles, 19 de marzo de 2025

Lessons learnt from Valencia 2024 flash floods

 



Some lessons learnt from Valencia 2024 flash floods

1 - Reviewing methodologies in hydrology is a must

2 – CC is and will be getting worse

3 - Being aware where we  are settled is missing in land management

4 - Blind hazard creeping vs development under non-zero risk

5 –Reconsider acceptable risk, but by whom?

6 - Non structural measures have to be better implemented

7 - We need the complicity of nature

8 - Investing in prevention is much less than the cost of the catastrophe

9 - Public participation implies opportunities for success

10 – Now er have an opportunity to rebuild under a resilient model

 

A new paradigma to be adopted

Four pillars are key for a good flood management

  1. Good and safe infrastructures reducing probabilities of inundation
  2. Flood risk mapping, real time information and early warning systems provide complementary actions to improve resilience.
  3. Well informed land management and achieving less hazard creeping is a must. Land planning decision makers have to be involved as key stakeholders.
  4. Education and public awareness on flood risks. Emergency and civil protection efficiency is based on population participation

Working in parallel on all tools for reducing expected damages should inspire comprehensive actions. 


Algunas lecciones aprendidas de las inundaciones relámpago de Valencia 2024

1 - La revisión de las metodologías en hidrología es imprescindible

2 – El CC está e irá empeorando

3 - Ser conscientes de dónde estamos asentados está ausente en la gestión del territorio

4 – Ceguera en el incremento del riesgo frente al desarrollo bajo riesgo no nulo.

5 – Reconsiderar el riesgo aceptable, pero ¿por parte de quién?

6 - Las medidas no estructurales deben aplicarse mejor

7 - Necesitamos la complicidad de la naturaleza

8 - La Inversión en prevención es mucho menor que el costo de la catástrofe

9 - La participación pública implica oportunidades de éxito

10 – Ahora tenemos la oportunidad de reconstruir bajo un modelo resiliente


Un nuevo paradigma a adoptar

Cuatro pilares son clave para una buena gestión de inundaciones

1.                  Infraestructuras buenas y seguras que reducen las probabilidades de inundación

2.                  La cartografía del riesgo de inundación, la información en tiempo real y  los sistemas de alerta temprana proporcionan medidas complementarias para mejorar la resiliencia.

3.                  Es imprescindible una gestión del suelo bien informada y lograr un menor peligro de falsa seguridad. Los responsables de la toma de decisiones en materia de planificación territorial deben participar como partes interesadas clave.

4.                  Educación y concienciación pública sobre los riesgos de inundación. La eficiencia de las emergencias y la protección civil se basa en la participación activa de la población.

Trabajar en paralelo en todas las herramientas para reducir los daños esperados debería inspirar acciones bien integradas.